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  Gripe A - Biosega

15/07/2009
Revisión de información referida a GripeA de interés para personal de salud.
Bioseguridad y elementos de protección.

Dr. Horacio Alejandro Micucci (Director del Programa)

Ante la epidemia de Gripe A en curso se ha creído conveniente recopilar información obtenida de sitios de reconocido prestigio y formular algunas aclaraciones referidas a aspectos de bioseguridad vinculadas a esta epidemia, que pudieran servir a integrantes del equipo de salud para la toma de decisiones.

Características y modo de transmisión:

El Virus H1N1 (conocido como “gripe porcina” al inicio de la epidemia) es un nuevo virus de influenza que parece ser producto de la recombinación de virus de gripe aviar, porcina y humana en cerdos de criadero, en producción intensiva. En efecto, se informa que cuenta con material genético de virus de gripe que generalmente aparecen entre cerdos de Europa y Asia, además de genes de gripe aviaria y humana. Los científicos lo llaman virus "reordenado cuádruple". Fue detectado por primera vez en seres humanos en el poblado de La Gloria (Veracruz, México) en abril de 2009, en un niño.
Como todos los virus de influenza, los virus de la gripe porcina cambian constantemente. Los cerdos pueden infectarse por los virus de influenza aviaria e influenza humana, así como también por los virus de influenza porcina. Cuando los virus de influenza de diferentes especies infectan a los cerdos, pueden recombinarse (es decir, intercambian genes) y pueden surgir nuevos virus que son una mezcla de los de influenza porcina, humana y/o aviaria. Con los años, han aparecido diferentes variaciones de los virus de la gripe porcina. En este momento, existen cuatro subtipos principales de virus de influenza tipo A que han sido aislados en cerdos: H1N1, H1N2, H3N2 y H3N1. Sin embargo, la mayoría de los virus de influenza aislados recientemente en cerdos han sido virus H1N1.
El virus se está transmitiendo entre seres humanos, probablemente de la misma manera en que lo hacen los virus comunes de la gripe estacional.
El mecanismo de contagio se produce cuando las personas infectadas eliminan gotas de Pflügge al hablar, toser o estornudar que ingresan al sistema respiratorio de otros individuos. También puede producirse cuando esas gotas, conteniendo virus viables, se depositan en objetos que son tocados por otras personas que llevan sus manos contaminadas a su boca, nariz u ojos. Por esta razón las Recomendaciones Generales de prevención indicadas en nuestro país, por el Comité de Expertos, reproducidas en el Sitio de Internet del Ministerio de Salud de la Nación son:
  1. Lavado frecuente de manos con agua y jabón.
  2. Cubrir la boca y nariz al toser y estornudar y lavarse las manos inmediatamente.
  3. Limpiar las superficies que tocan los enfermos con agua y jabón o detergentes, o alcohol al 70%.
  4. Aislar, relativamente, al familiar con influenza, para evitar contagiar sobre todo a niños y ancianos de la casa.
  5. Colocar un barbijo al familiar con influenza y recomendarle que se quede en cama y no deambule por la casa
  6. Tapar la boca y nariz cuando se cuide a un enfermo
  7. Ventilar bien la casa cuando sea posible.
  8. Que el familiar con influenza no salga de la casa
  9. No es necesario que la población general utilice barbijos.
En el mismo sitio se encuentra la definición de Caso sospechoso como toda persona que presente enfermedad respiratoria aguda febril (mayor a 38º C) en un espectro que va de enfermedad tipo influenza a neumonía. Estas personas deben proceder como sigue:
  1. Consultar precozmente a un servicio de salud, donde le indicarán, si es necesario, un antiviral
  2. Permanecer en aislamiento domiciliario, no concurrir a su trabajo ni actividades sociales
  3. Utilizar barbijo mientras se encuentra aislado
  4. No tomar Aspirina
  5. No automedicarse
Además se establece que sólo se deberían realizar estudios virológicos en casos de Infección Respiratoria Aguda Grave que requiere hospitalización o que ingresen como estudio de laboratorio en las Unidades Centinela. El CDC de EE.UU., por su parte, da los siguientes consejos generales:
  1. Cúbrase la boca y la nariz con un pañuelo desechable al toser o estornudar. Tire el pañuelo a la basura después de usarlo.
  2. Lávese las manos a menudo con agua y jabón, especialmente después de toser o estornudar. Los desinfectantes para manos a base de alcohol también son eficaces.
  3. Trate de no tocarse los ojos, la nariz ni la boca. Esta es la manera como se propagan los gérmenes.
  4. Quédese en casa si se siente enfermo, no vaya al trabajo o a la escuela y limite el contacto con otras personas para evitar infectarlas.
En Canadá y en nuestro país se ha detectado contagio de este virus desde humano a cerdo. En Argentina, ante esta circunstancia, el SENASA está efectuando controles en criaderos, ya que preocupa la posibilidad de que ocurra una nueva recombinación de peligrosidad incierta.
Recientemente por un canal de cable, desde el Comité de Docencia del Hospital Abete, en el Municipio de Malvinas Argentinas, se informó que se habían iniciado, en con-junto con el CDC de EE.UU., estudios destinados a determinar si, en aquellos casos en que se había producido la muerte sin antecedentes de una condición de riesgo especial, podría haber ocurrido que la infección desatara fenómenos de autoinmunidad. Sigue siendo motivo de preocupación a nivel mundial la posibilidad de nuevas mutaciones del virus de incierta morbimortalidad.
El Instituto Robert Koch de Alemania ha notificado que observa atentamente la evolución del virus en América del Sur para determinar cual es el tipo de cepa que pudiera presentarse en el próximo invierno del hemisferio norte y desarrollar la vacuna correspondiente. La gravedad de la enfermedad es variada. El grupo etario más afectado es el de los adultos jóvenes y sanos (a diferencia de la gripe estacional). En este momento se estima que se producen casos subclínicos, casos leves y casos graves.
Su letalidad es variable, circunstancia común a la gripe porcina en general. En EE.UU. se ha informado en los últimos años de esta circunstancia. En ese país desde 2005 y hasta enero de 2009, se detectaron 12 casos de gripe porcina (por virus distintos al actual), sin muertes. No obstante, la infección de la gripe porcina puede ser grave. En septiembre de 1988, en Wisconsin, una mujer sana, embarazada, de 32 años de edad fue hos-pitalizada por neumonía después de una infección de gripe porcina y murió 8 días más tarde. En 1976 ocurrió un brote de gripe porcina en Fort Dix, New Jersey, que causó más de 200 casos graves en varias personas e incluso dejó un saldo de un muerto. En nuestro país se han producido muertes en individuos sin ningún riesgo previo particular. Al momento de escribir estas líneas, el CDC de EE.UU. desconoce en qué medida afectará este virus a la población en general. En base a lo anterior resulta sorprendente que algunos expertos de Comité respectivo del Ministerio de Salud de la Nación hayan manifestado, en los inicios de la epidemia, que “esta gripe se cura sola” cuando no había elementos para tal afirmación, que después sería desmentida por los hechos.
En EE.UU. se están efectuando las siguientes tareas en relación al control y conocimiento de la misma:
  • vigilancia activa en los condados donde se han detectado casos del virus en seres humanos

  • estudios realizados a trabajadores de la atención médica que estuvieron expuestos a pacientes infectados con el virus, para ver si se infectaron
  • estudios sobre el contacto del grupo familiar y otros con personas a las que se les confirmó que estaban infectadas, para ver si se infectaron, y
  • estudios para ver la cantidad de tiempo en el que una persona infectada con el virus puede diseminarlo.

En Argentina, hasta el momento de escribir esta revisión, no parecen existir los mismos estudios sistemáticos, destinados a obtener información valiosa hacia el futuro. Todo lo contrario, el propio Ministro Manzur ha afirmado que “no supimos combatir la pandemia de gripe A con un único criterio”.
Los CDC (Centers for Disease Control and Prevention) de EE.UU. han determinado que este virus es contagioso y se disemina de persona a persona. Sin embargo, hasta el momento, se desconoce la facilidad con la que el virus se disemina entre las personas, aunque parece ser alta.
Los síntomas de la gripe H1N1 en seres humanos son similares a los de una gripe normal e incluyen fiebre, tos, dolor de garganta, de cuerpo, de cabeza, escalofríos y fatiga. Algunas personas han informado diarrea y vómitos asociados. Se han informado enfermedades graves como neumonía e insuficiencia respiratoria, que provocan la muerte en algunos casos. Al igual que la gripe estacional, la gripe H1N1 (porcina) puede agravar un problema de salud crónico subyacente. El embarazo es considerado una condición de riesgo.
El 11 de junio del 2009, la Organización Mundial de la Salud (OMS) elevó el nivel de alerta mundial de pandemia a la Fase 6 en respuesta a la continua propagación global del virus de la nueva influenza tipo A (H1N1). La designación de la Fase 6 indica que se está presentando una pandemia global.
Más de 70 países están reportando ahora casos de infección humana con la nueva influenza H1N1. Este número ha ido en aumento en las últimas semanas, pero muchos de los casos reportados estaban relacionados con viajes o eran brotes localizados sin propagación en la comunidad. La designación de la OMS de la Fase 6 refleja el hecho de que en la actualidad se están presentando brotes continuos a nivel de la comunidad en múltiples lugares del mundo.
La decisión de la OMS de elevar el nivel de alerta pandémica a la Fase 6 es un reflejo de la propagación del virus, no de la gravedad de la enfermedad causada por él.

Medidas de Distanciamiento Social -Ministerio de Salud de la Nación

  • Aislamiento voluntario domiciliario de casos sospechosos y confirmados.
  • Con relación al sistema educativo:
    • Pesquisa de casos sintomáticos.
    • Aislamiento domiciliario de casos sospechosos o confirmados en cualquier miembro de la comunidad educativa.
    • La suspensión de clases podrá ser evaluada por las autoridades sanitarias de acuerdo con la evolución de la situación epidemiológica en cada caso.
  • Desaconsejar y posponer actividades que concentren personas en lugares cerrados.
  • Desaconsejar viajes grupales desde áreas de transmisión extensa hacia áreas sin transmisión extensa.

Estrategia comunitaria basada en el escudamiento

El Comité de Expertos del Ministerio de Salud de la Nación ha elegido la estrategia de escudamiento. El concepto de escudamiento proporciona una estrategia que brinda la base para apoyar a las instituciones y servicios de salud, declarada una situación de pandemia de influenza.
La estrategia de escudamiento, como se afirma en el sitio WEB del Ministerio de Salud de la Nación, fue desarrollada para el control de enfermedades infecciosas y se constituye como una adaptación del papel que desempeñó históricamente la cuarentena. El objetivo del escudamiento y la cuarentena es cortar el ciclo de la enfermedad, o sea, minimizar o prevenir la transmisión de un agente biológico de una persona infectada a personas no infectadas.
Históricamente pueden identificarse distintos niveles en la aplicación de una medida de cuarentena:

-Escudamiento
-Restricciones en las reuniones sociales
-Suspensión de eventos públicos
-Restringir vuelos aéreos
-Establecer un cordón sanitario

Según el Comité de expertos del Ministerio de Salud argentino, la experiencia global de imponer una cuarentena a través de medidas legales estrictas, ha demostrado ser poco efectiva en sociedades con importantes grados de libertad civil e individual. Contrariamente, el concepto de escudamiento, se centra en medidas autoimpuestas por los ciudadanos contribuyendo a la recuperación de la salud.
Específicamente frente a una pandemia de influenza, la estrategia del escudamiento se basa en mantener una distancia social efectiva que permita minimizar las exposiciones de personas no infectadas interrumpiendo la transmisión de la enfermedad.
Las actividades básicas se basan en medidas de contención proactivas y coordinadas a través de:

  • Búsqueda activa de contactos
  • Planificar el involucramiento de los medios de comunicación
  • Estimar la demanda de atención de la salud.
  • Estimular el autoaislamiento voluntario para incrementar la distancia social a través de campañas de diseminación de información sobre la situación.

Sin embargo, tal cual ha reconocido el Ministro de Salud respecto a los diferentes criterios oficiales para combatir la gripe A, la diferencia de criterios entre distintas jurisdicciones, la información de casos que ha sido cuestionada por diversos sectores, inclusive el ocultamiento de casos en función del acto electoral conocido en el día de la fecha por infor-mación periodística (situación designada, en la última reunión de la OPS, como “cóctel explosivo entre epidemia y elecciones”), la confusa información dada a la población sobre el uso de materiales antisépticos y elementos barrera y los criterios erráticos respecto a la suspensión de eventos públicos, generan dudas sobre la aplicación real y efectiva de esta estrategia de escudamiento en nuestro país.

Indicaciones para el personal de salud -Ministerio de Salud de la Nación

El personal de salud que atiende pacientes con patologías respiratorias debe usar equipo de protección individual:

  1. Deben usarse guantes desechables. Deben cambiarse los guantes si se rompen o se dañan. Hay que quitarse los guantes rápidamente después de su uso, antes de tocar artículos o superficies ambientales no contaminadas y lavarse las manos.
  2. Debe usarse vestimenta de protección, preferiblemente ropa de recubrimiento, camisolines desechables, o batas quirúrgicas de mangas largas ajustadas en las muñecas
  3. Tapa botas de protección desechables
  4. Deben usarse gafas de protección para proteger las membranas mucosas de los ojos.
  5. Los respiradores desechables con dispositivo de filtración de materiales particulados (p.ej. N-95, N-99 ó N-100) son el nivel mínimo de protección respiratoria que debe usarse en caso de encontrarnos ante la posibilidad de transmisión persona a persona de gripe porcina. Los trabajadores deben probarse el modelo de respirador que van a utilizar para asegurarse de que les quede bien ajustado y deben saber determinar si hay un contacto hermético entre la máscara y la cara. Los trabajadores que no pueden usar el respirador con dispositivo para la filtración de materiales particulados debido al vello facial u otras limitaciones que impiden el ajuste adecuado, deben usar un respirador purificador de aire de ajuste flojo (p.ej. unido a un casco o a una capucha) con funcionamiento eléctrico, equipado con filtros de alta eficacia.
  6. Los materiales desechables deben ser eliminados adecuadamente, y los no desechables deben limpiarse y desinfectarse según las especificaciones de las directrices sobre respuesta a brotes del gobierno estatal. La industria debe dar las especificaciones correspondientes a cada material.
  7. Vacunación con la vacuna contra la gripe estacional: Los trabajadores no vacunados deben recibir la vacuna contra la gripe de la estación para reducir la posibilidad de una infección doble por virus de la gripe porcina y por virus de la gripe humana.
Indicaciones de ANMAT sobre el uso del Barbijo

ANMAT ha difundido las siguientes indicaciones sobre el uso de barbijos:
Ante una situación de pandemia como la que estamos atravesando es importante conocer que su uso está desaconsejado en forma generalizada.
No es recomendable la utilización masiva de barbijos entre la población que no presenta síntomas de la influenza.
Sí es recomendable usarlo cuando se tienen síntomas de gripe para evitar contagiar a otras personas: temperatura, dolor de garganta, dolor de cabeza.
Toda persona que estornude o tosa, además de consultar con el médico, deberá colocarse el barbijo para no contagiar a los demás, porque son las microgotas respiratorias que se expulsan al hablar, estornudar o toser, las que contagian.
Es importante también aclarar que un barbijo solo debe de usarse una vez y su vida útil es de 2 horas Al regresar de la calle deberá guardarlo en una bolsa de plástico y tirarlo a la basura. Es peligroso reciclar un barbijo ya que se pueden acumular virus en él que no se irán con un simple lavado.
Una vez que se coloca cuidadosamente y queda ajustado, es necesario que no haya huecos entre el barbijo y la cara. Y que cubra la nariz y la boca para evitar la dispersión del estornudo, que es una fuente de contaminación y transmisión del virus.
Al humedecerse, el barbijo se vuelve propicio para transmitir el virus porque lo fija a su estructura. Si el barbijo se moja, el virus se mantiene durante más tiempo y puede convertirse, a través de esa vía, en una superficie contaminante de más tiempo.
Recuerde: no es necesario usar barbijo si se está sano.
Los barbijos son productos médicos regulados por ANMAT, inscriptos como tales en el Registro de Productores y Productos de Tecnología Médica.
Al momento de comprar barbijos se recomienda constatar que en el rótulo figure:

  • La leyenda “Autorizado por la A.N.M.A.T. PM XXX YY” (donde XXX es el número de legajo e YY representa el número de producto).
  • La razón social, dirección del fabricante y también del importador, si se trata de un producto importado.
  • El código del lote precedido por la palabra “lote”.
  • La fecha de fabricación y plazo de validez o la fecha antes de la cual deberá utilizarse el producto médico para tener plena seguridad.
  • Nombre del responsable técnico.

Cabe destacar que con el Número de Legajo (PM Nº XXX – YY) el usuario –si lo considera necesario-podrá realizar la consulta a la base de datos disponible en la página Web de ANMAT: Consulta de Productos de Tecnología Médica
El número de inscripción de un producto médico se otorga a aquellos que han cumplido con las instancias internas de control y verificación tanto en los procesos productivos y de gestión de calidad incorporados por el establecimiento, así como del cumplimiento de la finalidad prevista por el fabricante, teniendo en cuenta requerimientos de seguridad y eficacia previsto en las disposiciones vigentes.

Quimioprofilaxis de personal de salud -Ministerio de Salud de la Nación

La mejor medida de protección para el personal de salud es tomar las medidas de bioseguridad
El personal de salud que estuvo en contacto con un caso sospechoso o confirmado, o con material biológico de estos pacientes:

  • Si tomó medidas de bioseguridad adecuadas, no requiere quimioprofilaxis.
  • Si no tomó medidas de bioseguridad adecuadas, y tuvo alta exposición con un caso sospechoso o confirmado, o con material biológico de estos casos, requiere quimioprofilaxis.
  • Si no tomó medidas de bioseguridad adecuadas y tiene factores de riesgo, requiere quimioprofilaxis, independientemente del tipo de contacto con un caso sospechoso o confirmado, o con material biológico.

El personal de salud que toma Quimioprofilaxis puede seguir desarrollando sus actividades utilizando barbijo común.

Evaluación de los trabajadores enfermos -Ministerio de Salud de la Nación

A los trabajadores que presenten una enfermedad respiratoria febril se les debe to-mar una muestra respiratoria (p.ej. una muestra nasofaríngea con un hisopo o un aspirado respetando la bioseguridad correspondiente).
Con la muestra respiratoria deben realizarse pruebas de RT-PCR para la detección de la gripe del tipo A y B, si es posible, de H1 y H3. Si no es posible hacer estas pruebas en la Provincia o si el resultado de las pruebas locales es positivo, debe comunicarse a los Centros Nacionales de Influenza y enviarles la muestra para que hagan las pruebas.
No debe intentarse aislar el virus a menos que se disponga de una instalación con nivel 3+ de bioseguridad para que reciba las muestras y haga el cultivo de las mismas.
En condiciones óptimas, debe tomarse una muestra sérica en la fase aguda (dentro de una semana a partir de la aparición de la enfermedad) y en la fase convaleciente (3 semanas después de la aparición de la enfermedad) que debe almacenarse localmente en caso de que sea necesario realizar pruebas para la detección de anticuerpos del virus de la gripe porcina.

Características referentes a barbijos de seguridad especial (respiradores)

Como se ha indicado más arriba, el Comité de Expertos del Ministerio de Salud de la Nación indica el uso de barbijos N95 para personal que trabaje en contacto con infectados.
En la legislación de EE.UU se designa a estos barbijos especiales como respiradores. Esto debe tenerse en cuenta ya que ese nombre tiene otro significado en Argentina.
Dada la poca difusión de las características de estos barbijos indicamos algunas de ellas, según la normativa de EE.UU. y de la Unión Europea.
Esta información es importante dada la oferta variada y sin explicitación clara de sus características y orígenes.
En EE.UU. estos barbijos son regulados por la FDA (Food and Drugs Aministration), CDC (Centers for Disease Control and Prevention) y NIOSH (Instituto Nacional para la Seguridad y Salud Ocupacional).
Los barbijos fabricados son los siguientes, con la salvedad de que los R99, R100 Y P99 no están aprobados por NIOSH.

TIPO Descripción
  • N95 Filtra al menos 95% de partículas del aire. No resiste sustancias oleosas.
  • N99 Filtra al menos 99% de partículas del aire. No resiste sustancias oleosas.
  • N100 Filtra al menos 99.97% de partículas del aire. No resiste sustancias oleosas.
  • R95 Filtra al menos 95% de partículas del aire. Resiste sustancias oleosas una sola vez.
  • R99* Filtra al menos 99% de partículas del aire. Resiste sustancias oleosas una sola vez.
  • R100* Filtra al menos 99.97% de partículas del aire. Resiste sustancias oleosas una sola vez.
  • P95 Filtra al menos 95% de partículas del aire. Fuertemente resistente a sustancias oleosas.
  • P99* Filtra al menos 99% de partículas del aire. Fuertemente resistente a sustancias oleosas.
  • P100 Filtra al menos 99.97% de partículas del aire. Fuertemente resistente a sustancias oleosas.

Ejemplos de respiradores de partículas descartables (barbijos especiales de seguridad) aceptados y en uso en varias partes del mundo, equivalentes, son:

  • Australia / Nueva Zelanda: P2 (94%), P3 (99.95%).
  • China: II (95%), I (99%).
  • Unión Europea: CE-pieza facial de filtrado certificada clase 2 (FFP2) (95%), o clase 3
  • (FFP3) (99.7%).
  • Japón: 2ª clase (95%), 3ª clase (99.9%).
  • República de Corea: 1ª clase (94%), especial (99.95%).

Los N95 son los que, al menos, deben usar quienes estén en contacto con enfermos según las indicaciones del Comité de Expertos del Ministerio de Salud de la Nación.

En el caso de Normas Europeas los FFP2 y FFP3 son equivalentes a N95 y P100 respectivamente.
Estos barbijos son descartables.
La OMS en su normativa del 6 de mayo de 2009 sugiere que a causa del riesgo de exposición a aerosoles o microgotas suspendidas en el aire, el personal de laboratorio debe usar equipo protector consistente en guantes desechables, delantal completo, pijama de quirófano o bata con mangas que cubran completamente los antebrazos, gorro, fundas para los zapatos o zapatos de uso exclusivo en el laboratorio, protección ocular (gafas o careta) y protección respiratoria (respirador con filtro de partículas debidamente ajustado, por ej., de tipo EU FFP2, N95 certificado por el NIOSH de los Estados Unidos o su equivalente, o una protección mayor).
El Hospital Nacional Prof. A. Posadas de la República Argentina sugiere que el personal que permanece en atención directa de pacientes respiratorios realizando manio-bras que produzcan aerosoles (kinesiólogos, terapistas, médicos que intuban pacientes, en-fermeros de asistencia continua a estos pacientes, toma de muestras respiratorias, etc.), usará barbijos N95 que luego guardará en bolsa con nombre, desechándolo cada 7 días o si se humedece o rompe.
Nosotros no hemos encontrado ningún trabajo científico que avale esta sugerencia de uso durante 7 días y entendemos que el tiempo de uso depende de las condiciones y horas de labor. Parece un criterio adecuado considerar el estado del barbijo (húmedo o roto) para decidir su descarte y no establecer arbitrariamente un tiempo tan largo que puede pro-ducir una falsa seguridad y un riesgo real.

Barbijos de tipo quirúrgico


Respecto a los barbijos de tipo quirúrgico, mascaras lisas o plisadas (algunas son como tazas) sujetas a la cabeza con tiras se obtuvo la siguiente información:
Se indican las mascarillas de tipo quirúrgico cuando se atiende a pacientes infecta-dos con patógenos transmitidos por microgotas y/o como parte de la protección facial duran-te las actividades de atención a pacientes que son propensos a generar salpicaduras o ae-rosoles de sangre, fluidos corporales, secreciones o excretas.
Las mascarillas de tipo quirúrgico pueden no ofrecer una adecuada protección respi-ratoria contra aerosoles de partículas pequeñas (núcleos de microgotas) y no deben usarse cuando se atienden pacientes con enfermedades causadas por patógenos transmitidos por vía aérea a menos que no haya disponibilidad de barbijos N95.
Las mascarillas de tipo quirúrgico no están diseñadas para brindar un sello facial y por lo tanto no evitan el filtrado alrededor del borde de la mascarilla cuando el usuario in-hala, lo cual es una potencial limitación importante para la protección contra núcleos de mi-crogotas.
Las mascarillas de tipo quirúrgico deben cambiarse si se mojan o ensucian.
Los estándares de estos barbijos son:
Las mascarillas de tipo quirúrgico protegen la nariz y la boca de la persona que las usa contra exposiciones accidentales (es decir, salpicaduras) a sangre y otros fluidos corpo-rales. Sin embargo, no hay estándares mínimos o métodos de evaluación estandarizados para la eficiencia de filtro de las mascarillas, y hay una gran variedad de eficacia de los fil-tros entre las mascarillas disponibles. Como ejemplo de normas, la AORN (Sociedad Ameri-cana para Pruebas y Materiales) recomienda que las mascarillas quirúrgicas filtren partícu-las de por lo menos 0.3 μ para uso regular y de 0.1 μ para uso de láser (es decir, para pro-teger a la persona que las usa contra el humo del láser), o que tengan un 90–95% de efica-cia de filtración bacteriana. Además, las mascarillas quirúrgicas se clasifican como dispositi-vos médicos en los Estados Unidos y están reguladas por la Administración de Drogas y Alimentos (FDA).

Sugerencias del CDC respecto al uso de barbijos en distintas condiciones

Se ha considerado incluir estas sugerencias como un modelo simple para evaluar los riesgos en distintas condiciones. El cuadro que se adjunta parece útil para ello.

Información sobre el Alcohol Gel

En los comienzos de la epidemia desde estructuras oficiales se sugirió el uso de Alcohol Gel como antiséptico. Esto motivó que la población intentara conseguir este producto que pronto se agotó y alcanzó precios muy superiores al que valía poco tiempo antes. Es probable que esto haya sido parte de los diferentes criterios en estructuras oficiales.
Ante la falta de una explicación breve y clara sobre los modos de transmisión de la enfermedad que permitieran a la población comprender los mecanismos de protección, acompañado de la difusión y consejo de métodos simples y accesibles, como el lavado de manos, se generó una confusión que complicó la cuestión.
BIOSEGA recibió consultas al respecto y parece útil reproducir la respuesta que se dio en la oportunidad. El alcohol gel no tiene ninguna otra propiedad antiséptica distinta al alcohol de 96º que se vende en las farmacias, conocido también como "alcohol fino" y que es Etanol con un 4% de agua, conocido como mezcla azeotrópica ya que al destilarlo se obtiene siempre con esa proporción de agua.
Para hacerlo absoluto (alcohol puro de 100º o sin agua) se emplean métodos especiales.
Sin embargo esa pequeña proporción de 4% de agua no interfiere en su poder antiséptico ya que, precisamente, el alcohol debe diluirse con agua en una proporción de 70% de alcohol y 30% de agua para obtener su mezcla más efectiva como antiséptico.
Esta proporción no es preciso que sea muy estricta. Si se quiere hacer una solución de 70% estricta, debe seguirse el método de la Farmacopea Argentina VI edición que con-templa la reducción de volumen cuando se efectúa la dilución con agua.
Como referencia, el Manual de Bioseguridad de la OMS dice: El etanol es activo contra las bacterias, los hongos y los virus lipídicos, pero no en contra de los esporos. Su acción contra los virus no lipídicos es variable. Para alcanzar la máxima eficacia deben utilizarse en concentraciones del 70% aproximadamente.
Las propiedades antisépticas anteriores se refieren al alcohol etílico o etanol y no a su presentación. No hay ninguna razón para considerar al alcohol en gel como más efectivo. Esta presentación es vendida con el atributo de no resecar las manos (propiedad que algunos discuten) pero no por ser más antiséptica.
Una relación entre dilución del etanol y su efecto antiséptico se puede encontrar en el libro “Desinfección. Desinfectantes, desinfestantes, limpieza” de Miguel D´Aquino y Roberto Rezk, Editorial EUDEBA, Buenos Aires, 1995.
Allí se afirma que la acción desinfectante o antiséptica se realiza dentro de las concentraciones de 95 y 60 y que por debajo de 50 la acción es más lenta, no obstante la multiplicación microbiana se inhibe. Allí se afirma que trabajos con Staphilococcus pyogenes con distintas graduaciones de etanol muestran los siguientes tiempos de destrucción microbiana:

% de etanol Tiempo de destrucción
de 96 a 60 % 10 segundos
50% 30 segundos
40% 4 minutos
30% 45 minutos
20% 60 minutos.

Por último es necesario destacar que si se frotan las manos con alcohol a la dilución adecuada, debe dejarse secar en las manos actuando por unos dos minutos.

Consideraciones finales

Como se ha dicho más arriba, en las medidas presentadas aparecen muchas veces criterios no unificados y, a menudo, contradictorios. Uno de ellos es la indicación de uso del alcohol gel en lugar de haber aconsejado el lavado de manos en primera instancia.
Otro tema es del uso de barbijos. Se aconseja el uso de barbijos N95 y no se asegura una provisión adecuada y accesible. Es más, en un programa de un canal de TV de cable el Director del Hospital de Clínicas de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires dijo que, aunque contaba con el presupuesto necesario, no conseguía barbijos y el personal de hospital lo fabricaba comprando tela. Está claro que los barbijos fabricados no pueden tener las características del N95 que se han descripto más arriba. De la misma manera diversas protestas de personal de salud han puesto de manifiesto que las propias instituciones del Estado no cumplen la normativa por falta de elementos.
La población que debe viajar en tren, subte o microómnibus en horas pico viajando “boca frente a boca” advierte que en esas circunstancias se encuentra sometida a las mismas condiciones de contagio en virtud de las cuales las autoridades desaconsejan los lugares donde se producen aglomeraciones en lugares cerrados. Lo anterior hace que quienes deben viajar de esa manera, piensen en el uso de barbijos.
Un alto porcentaje de la población carece de agua potable, por lo cual el lavado de manos es una utopía.
Aquellos que viven en casas precarias, hacinados en una o dos habitaciones, están imposibilitados de cumplir con las indicaciones oficiales de aislamiento.
En suma hay una distancia entre los consejos que se dan y la posibilidad de la población de cumplirlos. Esa misma distancia media, a menudo, entre las resoluciones, consejos y sugerencias acerca de las condiciones de trabajo en el sector salud y la realidad de instituciones donde, se ha sabido, se internan a personas en las guardias y hasta sentados en sillas, con elementos de bioseguridad insuficientes.
Este informe tiene el objeto de aportar información para que el personal de salud pueda adoptar medidas de protección, con criterio fundamentado, ante las circunstancias descriptas.
Esta epidemia, y antes la de dengue, han puesto de manifiesto la fragilidad, fraccionamiento y precariedad del sistema de salud argentino que ha sido motivo de comentarios a nivel mundial, en estos días. Es de esperar que de los desaciertos cometidos se puedan sa-car conclusiones que nos lleven a desarrollar un verdadero sistema de promoción de la salud y prevención y curación de la enfermedad.
Asimismo, dichas epidemias han evidenciado que existen formas de vida y de trabajo que son causales de la difusión de enfermedades y que debieran ser prontamente erradicadas.

Horacio Alejandro Micucci Director – BIOSEGA FBA
Bibliografía
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3. Recomendaciones para la prevención de la Influenza H1N1. recomendaciones del Comité de Expertos. Ministerio de Salud de la Nación. Acceso a INTERNET el día 11 de julio de 2009. http://municipios.msal.gov.ar/h1n1/5_equipos/info_equipos.php

4. Información del CDC sobre uso de barbijos. CDC (Centres for Desease Control and Prevention).
http://www.cdc.gov/h1n1flu/espanol/mascarillas.htm

5. I nstituto Nacional para la Seguridad y Salud Ocupacional (NIOSH). Acceso a INTERNET el día 11 de julio de 2009. http://www.cdc.gov/spanish/niosh/index.html

6. Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica. ANMAT. Acceso a INTERNET el día 11 de julio de 2009.
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7. Gestión de los riesgos biológicos en los laboratorios donde se manipulan muestras humanas que contienen o pueden contener el virus de la gripe A (H1N1) que está causando las actuales epidemias internacionales. Organización Mundial de la Salud. Acceso a INTERNET el día 11 de julio de 2009.
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8. Mascarillas tipo quirúrgico. OMS. Acceso a INTERNET el día 11 de julio de 2009. http://whqlibdoc.who.int/hq/2009/WHO_CDS_EPR_2007.6_spa.pdf

9. Organización Panamericana de la Salud. Acceso a INTERNET el día 11 de julio de 2009.
http://www.paho.org/spanish/dd/ais/EB_v24n1.pdf

 

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